La Ciudad excavada

Oct 1 • Arquitectura, Colaboraciones • 1604 Views • No hay comentarios en La Ciudad excavada

Pablo V.

¿Se han parado a pensar la cantidad de cosas que suceden bajo nuestros pies?

A veces, al caminar por la calle, lo intuimos brevemente: una rejilla de la que sale un extraño calorcillo o cierto temblor en el asfalto que delata, quizás, una pisada de acelerador a una cota inferior.
A veces me da por pensar en como será un plano subterráneo de cualquiera de nuestras ciudades. Seguramente ya esté más que dibujado en distintos lugares, lo desconozco. De lo que sí estoy seguro es de que si lo tuviésemos delante nos sorprendería comprobar lo absolutamente colonizado que también está el subsuelo. Quizás no existan demasiadas parcelas vacantes bajo tierra. Es que, verán, hagan recuento conmigo: aparcamientos privados, instalaciones y trasteros en muchos de los sótanos de nuestros edificios de viviendas; superficie comercial y aparcamiento para clientes en grandes almacenes; aparcamientos (una vez más) y equipamientos bajo plazas públicas (en la foto el Centro Cultural de la Villa bajo la Plaza de Colón de Madrid); túneles para enterrar la circulación de automóviles, tren de cercanías o metro, con sus respectivas estaciones y pasadizos; ríos canalizados; espacios para las infraestructuras públicas de saneamiento, abastecimiento de agua, electricidad, gas, teléfono o cable; pasos de peatones subterráneos; contenedores de basura. Y añadan lo que a cada uno de ustedes se le ocurra, que no me cabe la menor duda de que no serán pocos usos.

Nuestras ciudades no sólo crecen hacia arriba, también hacia abajo. En principio nada que objetar. Supongo que es un fenómeno parecido al de levantar la alfombra y empujar lo que no interesa que quede a la vista. Precisamente por eso es un fenómeno no del todo evidente. Todo este proceso implica altos costes de construcción y especial cuidado en las condiciones de seguridad e higiene, tanto en las obras de ejecución como en los espacios resultantes. Pero quizás no quede otra salida frente a la intensa ocupación que la ciudad sufre desde distintos frentes: vivienda, empresas, equipamientos, tráfico peatonal y de vehículos, aparcamiento, zonas verdes, instalaciones urbanas. Todo metido con calzador. Constantemente se conocen casos de inundaciones, derrumbamientos o socavones, cuestiones relacionadas con el tema de este artículo, pero también atracos o violaciones realizados en espacios subterráneos. Así pues, es imprescindible extremar las medidas de seguridad de todo tipo también en la ciudad enterrada.

Paralelamente a esta realidad son llamativas las iniciativas de colectivos como el BAH! (Bajo el Asfalto está la Huerta), que abogan por recuperar el uso del territorio como fuente de alimentación sana y consciente, con la coordinación de grupos de consumidores urbanos y de productores con huertos en los alrededores de la ciudad.

Se trata de dos visiones aparentemente irreconciliables. ¿Llegará también a obesidad el crecimiento urbano bajo tierra?

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