CALATRAVA, ISOZAKI, BILBAO

Abr 1 • Arquitectura, Contratación Pública, Urbanismo • 2402 Views • 5 comentarios en CALATRAVA, ISOZAKI, BILBAO

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Pablo Vázquez Pita > Arquitecto

Quizás esta película acabase siendo una comedia si la dirigiese Woody Allen, pero como se trata del dinero los contribuyentes, la cosa adquiere un cariz más serio. Vamos esbozar muy brevemente los antecedentes, por si alguno de ustedes no sabe de qué va la cosa.

Resulta que allá por el año 97 se inauguró un nuevo puente peatonal sobre el río Nervión, en Bilbao. Se trataba de un llamativo proyecto de Santiago Calatrava que formaba parte de la estética de una nueva ciudad, cuyo exponente máximo era, evidentemente, el vecino museo Guggenheim. Parece ser que al cabo de un tiempo la Administración bilbaína se dio cuenta de que las conexiones que la ciudad necesitaba habían quedado un poco limitadas a pesar de la instalación de la pasarela, sobre todo en relación a los barrios más altos. Así que aprovechando la actuación urbanística de las torres proyectadas por el arquitecto japonés Arata Isozaki, se le encargó al mismo un retoque urbano consistente en conectar el puente preexistente con las zonas que estaban a un nivel más alto que el río. Y así se hizo. Pero parece que a Santiago Calatrava no le gustó esta operación y denunció al Ayuntamiento de Bilbao por vulnerar el derecho moral a la integridad de su obra. En un primer momento los tribunales no le dieron la razón, pero tras el recurso presentado por el proyectista valenciano, la Audiencia Provincial de Vizcaya dictó en este mes de marzo una sentencia en la que efectivamente condena al Ayuntamiento de Bilbao a pagar 30.000 Euros, aunque no a demoler la pasarela añadida ni, sobre todo, a pagar los 3 millones de Euros que Calatrava reclamaba. Así han quedado las cosas por ahora, aunque el Ayuntamiento ya ha anunciado su intención de recurrir la sentencia.

Sinceramente, creo que todo esto se ha ido de madre. Cada uno de los protagonistas han usado más bien poco el sentido común, a mi humilde parecer.
Por una parte, la postura de Santiago Calatrava parece un poco exagerada. Efectivamente se ha modificado la imagen de su potente diseño, y quizás se pudieron haber llevado a cabo las conexiones necesarias de otra manera. Pero eso no es excusa para pedir 3 millones de euros a los ciudadanos de Bilbao, especialmente en estos tiempos difíciles en los que estamos. La cuestión fundamental es que, desde siempre, las ciudades han sido organismos vivos, cambiantes, en transformación. Actuaciones constructivas de arquitectos y no arquitectos se superponen unas a otras en el tiempo para ir resolviendo las necesidades de las diferentes generaciones. ¿Acaso cada vez que se hace una rehabilitación el arquitecto que proyectó el edificio original tendría que pedir daños y perjuicios? Parece un poco exagerado. O si hay que reparar una carretera, añadirle un carril, etc, ¿habrá que indemnizar al ingeniero que la diseñó?
Además no olvidemos que si uno es autor de un proyecto para lo bueno, también lo debe ser para lo malo. Y me refiero a los resbalones y caídas que parece que se producen en la pasarela, así como la frecuente rotura de las caras piezas que forman el pavimento. ¿Debería el Ayuntamiento denunciar a Calatrava por ello? Conste que todas estas últimas reflexiones no están referidas al proyectista valenciano en concreto, sino pensando en los grandes estudios de arquitectura, en general. Y si de derechos de autor hablamos me pregunto qué sucede con los mismos cuando en estos grandes estudios, formados por gran cantidad de profesionales, uno de ellos, por qué no un becario o estudiante, es quien tiene la idea original del proyecto, e incluso lo desarrolla, y luego su nombre no aparece por ningún lado, y sí el del titular del estudio, que a lo mejor se pasó el tiempo en reuniones, pero que no aportó gran cosa al diseño. Cuestiones que cuando se comentan nadie reconoce, pero que en el fondo todos sabemos que pasan.

aerea1Pero las Administraciones Públicas también tienen su parte de responsabilidad en sucesos como los abordados en este artículo y en otros anteriores. Parecen necesitadas de arquitecturas espectaculares, más allá del uso final que acabe teniendo el edificio (si es que lo tiene). No dudan en contratar proyectos millonarios con el dinero de todos, muchos de los cuales necesitarán una continua revisión de presupuestos, siempre al alza, por supuesto. Claro que aquí también habría que darles un toque de atención a los miembros de los jurados de concursos, apelar a su responsabilidad. Su función no puede limitarse a que cuatro o cinco personas se pongan a ver lo llamativos que son los paneles enviados al concurso. Se está jugando con el dinero público. Dinero que aunque a veces nos lo quieran hacer creer, no es un recurso necesariamente renovable.

Finalmente, el papel de los tribunales en este caso, no parece a la altura de la institución judicial. Creo que los jueces se han acabado metiendo en temas que quizás no son de su incumbencia. Me refiero, por ejemplo, a la determinación de si la pasarela de Bilbao (no “de Calatrava”) es un objeto artístico o no. ¿Cómo valorarlo? ¿Por el prestigio internacional del autor? Pero aquí de lo que se trata no es de si Calatrava es un artista o no, cuestión a plantear también, sino de si la pasarela en sí misma es una obra de arte. Creo que la sentencia se mete en terrenos más que farragosos cuando para llegar a la conclusión de que sí lo es, hace comparaciones con la Sagrada Familia de Gaudí, o la Torre Eiffel. Guardemos las distancias, por favor.
Pero en todo caso, existe una herramienta más que suficiente para este tipo de situaciones. Estoy hablando del Catálogo Municipal de Edificios, habitual en España. No hay que inventar nada. En los Catálogos Municipales hay una lista de edificios protegidos, así como el grado en que lo están. Lo que se puede tocar y lo que no. Es bien simple. Y muchos nos conformaríamos con que se cumpliesen las normas en relación a los instrumentos urbanísticos ya existentes. No hay que complicarse más con los tribunales y los derechos de autor.

En realidad el caso de este artículo no deja de ser una distracción pirotécnica, en lugar de afrontar la cruda realidad de nuestro urbanismo. Le ha salido un grano a la pasarela de Calatrava, qué pena… ¿Y qué pasa con la depredación del territorio en los últimos años de locura constructiva? ¿Cómo es la calidad de estos nuevos barrios y edificios?, ¿Qué está ocurriendo para que el patrimonio catalogado desaparezca día a día de los centros históricos de nuestras ciudades y villas? ¿Dónde está ahí la Justicia imponiendo sentencias ejemplares a aquellos que destruyen los grandes valores construidos y naturales?
Por cierto, una persona conocida me comentaba el otro día que los puentes son para unir, no para separar.

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5 Responses to CALATRAVA, ISOZAKI, BILBAO

  1. fernando_mh dice:

    Totalmente de acuerdo, Pablo. En este asunto se están sacando las cosas de quicio.

  2. Tasador032 dice:

    Se busca tasador o empresa tasadora que pueda valorar una PYME de facturación actual en torno a los 2.500.000 de Euros (Una estación de Servicio) en dos tiempos: Su valor actual y su valor a principios de los años 80. El valor se realizará a la fecha actual y su valor factible en 1980, dentro de las limitaciones que puedan existir para ambos casos. La valoración de 1980 puede darse en horquilla, es decir, un valor máximo y un mínimo aproximado que otorgue una orientación real de su valor, aunque no sea una cifra exacta.

    La tasación incluirá también una valoración paralela del terreno del negocio como suelo urbano y urbanizable (Valoración del Activo Inmovilizado Material).

    1. Se valorará (aunque no es imprescindible) que el tasador o la empresa tasadora esté homologada por el banco de España. O en su defecto que tenga una dilatada experiencia en el sector.

    2. También se valorará (aunque no es imprescindible) que tenga conocimientos o experiencia con Estaciones de Servicio.

    3. La tasación deberá presentarse ante un Tribunal de Justicia, por lo que voy a requerir la comparecencia del tasador en el Juicio, para la defensa de la misma.

    4. Valoraré un presupuesto ajustado, puesto que soy particular.

    Interesados póngase en contacto al siguiente e-mail: tasadorbilbao@hotmail.com

  3. daniel dice:

    Estoy de acuerdo con el fondo y la forma del artículo. Los concursos normalmente suelen limitar el derecho de autor dejando en manos de la entidad convocante el uso disfrute y futuras modificaciones del ganador. Claro que aquí estamos hablando de un encargo que ya me gustaría saber que contrato firmó el ayuntamiento respecto al derecho de autor (sin ir más lejos el ayuntamiento sustiuye las baldosas de vidrio una y otra vez, aún sabiendo los problemas que generan), porqué no publican el contrato entre ayuntamiento y Calatrava para aclarar en que terminos se encargó este trabajo. Si no no se entiende la prepotencia del sr ingeniero a la hora de valorar los daños y perjuicios del derecho de autor. En fin, ya me gustaría saber los honorarios y «la pena» que le produciría a Calatrava, por tener que modificar el diseño original si la pasarela en vez de a Isozaki se la encargaran a el.
    Y al ayuntamiento espero que le resulte un adecuado escarmiento en futuras relaciones con arquitectos e ingenieros «estrella». Isozaki no ha impugando o reclamado nada? Al tiempo.

  4. María dice:

    Excelente análisis. Me gusta el punto de vista del arquitecto sobre este tema que toca directamente a los ciudadanos, a la vida de los ciudadanos. Es muy interesante que se muestren los directos lazos que hay entre el arte de la arquitectura y el arte de vivir en una ciudad. Felicitaciones por la calidad de los textos de esta web, en especial los del arquitecto Pablo Vázquez.

  5. Mauricio Huaco dice:

    El rol de los arquitectos no tiene como fin supremo la obra o hecho arquitectonico per se, si no mas bien la obra como respuesta a una demanda utilitaria y al servicio de la sociedad. No olvidemos que la utilitas, la firmitas y la venustas seguiran siendo los tres atributos ideales de toda obra arquitectonica, por lo que tanto derecho tendria Calatrava de reclamar por la venustas de su puente, como los bilbainos por las otras dos.

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