Un problema de modelo

May 6 •

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JORDI PORTABELLA/Barcelona* : Setecientas cincuenta viviendas afectadas donde viven más de 2.000 personas con una inversión prevista de 390 millones, 313 de los cuales corresponden a la iniciativa privada. Estas son las cifras que pueden explicar, de forma sintética, el impacto del plan de reforma del Carmel, un tema de ciudad al que hay que estar muy atentos por la complejidad de una intervención que afecta a una trama urbana singular, tanto por su orografía como por las características de las viviendas que se construyeron.

Se trata de una actuación que permitirá, por lo tanto, visualizar un determinado concepto urbanístico en un modelo de ciudad concreto.
El alcance de esta intervención plantea un primer reto institucional: el de garantizar el derecho a saber de todos los afectados. En este sentido es necesario crear una comisión de vecinos con todos los afectados para empezar a debatir con toda la información alrededor del proyecto. Es así como podremos conseguir una actuación que puede dar proyección a lo que durante muchos años hemos definido como modelo Barcelona y que es determinante para un buen número de familias. Un modelo basado en la complicidad entre la sociedad civil y la Administración, que en muchos casos ha dado como resultado elementos de referencia internacional en el ámbito del urbanismo y la arquitectura. Así, tal y como se ha llevado a cabo en otros puntos de la ciudad, como en el barrio del Coll, este proceso de información debe producirse previamente a la aprobación inicial del proyecto. Uno no puede enterarse por la prensa, como ha sucedido con muchos afectados.

LA REFORMA del Carmel es un proyecto complejo que limita, en parte, con la de los Tres Turons, todavía pendiente de una solución definitiva y que resulta prioritario resolver tras 40 años de afectación. No parece razonable que un proyecto, en debate desde el 2002 y que desde el distrito de Horta se ha anunciado públicamente hasta seis veces que estaría terminado "en breve", quede aplazado otra vez. Tampoco parece razonable, ni encaja con el modelo de ciudad vigente, tratar de solucionar urbanísticamente un área sin una visión de continuidad urbanística, teniendo en cuenta que hay calles fronterizas entre ambos planeamientos. No puede llevarse adelante la reforma del Carmel sin antes dar explicaciones de cómo van a evolucionar los Tres Turons. Lo requiere la misma complejidad de la afectación urbanística, así como la larga historia de relaciones entre el ayuntamiento y el conjunto de colectivos vecinales afectados y el hecho --no menos importante-- de que cualquier solución supone más de un mandato.

LA PROPUESTA de ERC es partir de un pacto ciudadano por los Tres Turons y evitar al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barcelona afrontar en solitario esta cuestión, implicando al conjunto de fuerzas políticas representadas en el consistorio. Es así como se debe gobernar, más aún considerando la situación actual del bipartito, que no reúne una mayoría amplía y por lo tanto no representa la voluntad mayoritaria del consistorio.
Con respecto a la inversión estimada en el Carmel, destaca el elevado presupuesto previsto, sobre todo si fijamos como referencia a la población y el territorio que abarca. Sin embargo, no hay nada que objetar si tenemos en cuenta la deuda histórica con el Carmel y los barrios anexos. El peso de la inversión privada es decisivo para el conjunto del proyecto, lo cual explica la necesidad de detallar un plan de ruta para la inversión privada, dejando claros los plazos, las afectaciones, la capacidad de ejercer el derecho de retracto, etcétera, puesto que pocas cosas afectan tan negativamente a los propietarios o arrendatarios de un inmueble como la incertidumbre de no saber qué va a pasar en los próximos años.
En cuanto al calendario, 12 años son muchos para desarrollar un proyecto que no depende sólo del ayuntamiento de la ciudad, sino también de la inversión de la Generalitat en equipamientos, no concretada a estas alturas, y del desarrollo privado. Tenemos ejemplos próximos de lo que esto puede comportar, como el planeamiento del barrio de Vallcarca aún pendiente de ejecución en buena parte del territorio y con años de retraso, lo cual genera degradación urbanística, problemas de carácter social, ocupación de fincas, desertización del comercio de barrio e inseguridad jurídica para los pequeños propietarios y para los arrendatarios, ya que el paso del tiempo beneficia la acumulación de inversión de grandes corporaciones, que son las que terminan controlando los planes de mejora urbana.
Visto el desarrollo de otros proyectos urbanísticos, la experiencia nos lleva a creer que el peso de la inversión privada es el que finalmente acaba marcando el calendario y que todo lo que no está escrito resulta de difícil cumplimiento. Hay que pensar, en este sentido, en reducir el periodo de desarrollo y ejecución de la intervención, que en el peor de los casos no puede ir más allá de dos mandatos.

SOLO A PARTIR de ahí podemos empezar a hablar del proyecto técnico en el que destacan dos elementos principales. Por un lado, la consideración de infravivienda es demasiado genérica y no tiene en cuenta toda la casuística. Cuando detallamos las fincas de forma más minuciosa veremos cuáles pueden salir de la afectación propuesta, ya que, en realidad, cumplen con la calidad de habitabilidad estándar de la ciudad.
Por otro lado, creemos necesaria una revisión general del área de afectación, que se podría reducir, no solo por las denominadas infraviviendas, sino también por algunas de las propuestas referidas al espacio público.
En definitiva, la complejidad y la importancia del plan no se corresponden con el intento del gobierno de querer aprobar un proyecto sin establecer antes un turno intenso de conversaciones bilaterales con todas las partes implicadas.





* El Periódico - Tribuna - 05.05.2008

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