‘Malaya’, un entramado de dos años

Mar 30 •

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SUR/Marbella* : Para algunos han sido dos años eternos. Años de grilletes, de registros, de flashes de fotógrafos, de idas y venidas a los juzgados, de hastío y soledad entre los barrotes de una celda. Pero el tiempo pasa y la vida sigue. De los más de cien detenidos ya no queda nadie en prisión. Porque Juan Antonio Roca, considerado factótum del Ayuntamiento de Marbella y presunto cerebro de la trama 'malaya', parece tener los días contados entre rejas.

La decisión del juez Óscar Pérez de otorgarle el beneficio de la duda al fijarle una fianza de un millón de euros ha supuesto el punto y final al castigo de la prisión provisional que el juez Torres infligió a algunos de los 'malayos'. Sólo queda en prisión un enflaquecido Julián Muñoz, que continúa encarcelado por otras condenas, mientras que el huido Carlos Fernández no parece tener intenciones de rendir cuentas con la Justicia.

Para muchos, el 'caso Malaya' atraviesa un bache. Con todos los procesados disfrutando de la libertad y desdiciéndose ante el juez, cientos de millones de euros en propiedades y en cuentas bancarias bloqueados pero no devueltos a las víctimas del saqueo y tres fugitivos en paradero desconocido, algunos se preguntan si el caso se ha desinflado en su tramo final, caracterizado por la rebaja de las fianzas y las puestas en libertad.

No obstante, los últimos acontecimientos también se pueden encuadrar en el devenir lógico de una instrucción. A Roca, el último de los 'malayos', se le cumplieron ayer los dos años de prisión preventiva, que pueden ser prorrogados por circunstancias excepcionales. El juez Óscar Pérez no lo entendió así, pese a reconocer el elevado riesgo de fuga y a la negativa del fiscal a conceder una fianza al ex asesor de Urbanismo.

Piezas separadas

A la recta final de la instrucción han llegado 83 procesados de los más de cien detenidos con que se saldó con la 'operación Malaya'. En el auto de procesamiento, el juez Miguel Ángel Torres levantó la imputación a seis personas e hizo piezas separadas para el resto. Julián Muñoz y compañía forman uno de esos grupos que han sido desgajados del tronco del 'caso Malaya', que hunde sus raíces en un periodo de corrupción en el Ayuntamiento de Marbella que, lentamente, empieza a superarse.

Los procesados han ido pasando durante las últimas semanas por los juzgados para prestar declaración indagatoria ante el juez Pérez. En la mayoría de los casos, han rectificado las cuasi confesiones que hicieron a su antecesor, el magistrado Miguel Ángel Torres, cuando el sumario estaba secreto, nadie sabía hasta donde habían podido llegar los investigadores y la cárcel de Alhaurín de la Torre era un horizonte cercano. El 'Donde dije digo, digo Diego' explica bien a las claras lo profundas que eran las ramificaciones de la red de podredumbre moral tejida al abrigo del Ayuntamiento de Marbella.

En su segundo aniversario, la alargada sombra del 'caso Malaya' se ha extendido a todas las instituciones. Aparte de Roca, del anterior Ayuntamiento están procesados 19 ex concejales, entre ellos Marisol Yagüe, que pasó de alcaldesa a presidiaria, y la ex teniente de alcalde Isabel García Marcos, acusada de haberse mudado al lado oscuro tras haber sido, durante años, azote del gilismo en Marbella. Ambas compartieron módulo durante meses en la prisión de Alhaurín de la Torre. También fueron detenidos ocho funcionarios, incluidos el ex secretario municipal y el anterior jefe de la Policía Local de Marbella.

El embrollo 'malayo', como lo denominaron los investigadores, también pasó factura a un retirado Pedro Román, apartado de la vida municipal pero no del mundo empresarial generado en torno a ésta, que fue detenido en mayo de 2007 en el aeropuerto de Málaga cuando regresaba con su hija en un vuelo procedente de la ciudad suiza de Zúrich.

La primera fase, la de los concejales, supuso abrir la caja de los truenos y destapar el escándalo. El encarcelamiento de la alcaldesa y de varios concejales desembocó en la disolución del Consistorio marbellí y, por extensión, la formación de una gestora para afrontar la crisis y allanar el camino en la transición hacia las urnas. Ahora, la ciudad no pasa por su mejor momento -15 años de latrocinio no pueden salir gratis-, pero seguramente los vecinos pueden tener la sensación de que han dejado de tomarles el pelo.

Pero si 'Malaya I' fue sonora, la segunda tanda no fue menos escandalosa. El hallazgo de la 'caja B' de Roca colocó en el punto de mira a los acusados de untar a los políticos para saltarse la legalidad vigente en beneficio propio.En total, hay 29 destacados empresarios de la construcción procesados, entre ellos algunos tan conocidos como Rafael Gómez, alias 'Sandokán', José Ávila Rojas, Tomás Olivo, Carlos Sánchez o parte de la cúpula de Aifos.

Hasta el mundo del folclore y la farándula tuvieron su momento estelar. Las detenciones de Julián Muñoz y Maite Zaldívar, esta última por presuntamente recibir dinero del ex alcalde a través de cuentas en paraísos fiscales -después de haberse separado- no vino más que a echar sal donde ya había pimienta de sobra.

Durante meses se estuvo especulando sobre quién sería la siguiente. Todos los focos se centraban sobre una Isabel Pantoja acosada por la prensa, hasta el punto de que fotógrafos y cámaras hicieron guardia durante semanas en la puerta de su chalé 'Mi Gitana', en la urbanización 'La Pera' de Marbella, esperando la llegada de los agentes.

Fue al anochecer del 2 de mayo. Las cámaras captaron su imagen en el asiento de atrás de un coche camuflado de la policía. Semblante serio y gafas de sol para ocultar los ojos irritados por el disgusto. Tras ser interrogada sobre sus cuentas por el incisivo juez Torres, consiguió eludir la prisión al pagar una fianza de 90.000 euros.

Parejas mediáticas

Pantoja fue la más mediática de las parejas que se vieron arrastradas por sus compañeros al pozo del 'caso Malaya'. Pero hubo alguna más. La mujer de Roca, María Rosa Jimeno, y su hija tuvieron que comparecer ante el juez para dar explicaciones sobre su envidiable suerte en los juegos de azar, por las veces que les había tocado la lotería.

La trama de corrupción acabó salpicando a todas las instituciones. Varios policías locales, un importante número de abogados -muchos de ellos encarcelados durante meses-, un secretario judicial y hasta un juez, Francisco Javier de Urquía, al que se acusa de supuestamente recibir dinero de Roca.

Por contradictorio que parezca, la imputación de Urquía fue un momento crítico para la instrucción, ya que se rompió el principio de igualdad que habían pregonado el juez Torres, el fiscal y la propia policía para justificar que todo el mundo entrara en el juzgado con los grilletes puestos.

El segundo revés al caso se produjo con la renuncia de los dos inspectores que habían dirigido la investigación, que pidieron el relevo por falta de apoyo, entre otros aspectos, ante la metodología de trabajo que se había instaurado durante las pesquisas.

El nudo de la función llega a su fin. El juez Pérez aseguró en el auto de fianza para Roca que a la instrucción le quedan unos meses. Luego llegará el macrojuicio, que se celebrará aproximadamente en un año en la Ciudad de la Justicia. Ese será el desenlace. Pero todo hace presagiar que, sobre 'malaya', han corrido, corren y correrán auténticos ríos de tinta...






* Sur - HÉCTOR BARBOTTA / JUAN CANO - 30 marzo 2008
Foto: Marbella, imputados Muñoz, Roca, Yagüe y Reñones - 20minutos.es

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