La encrucijada urbana actual, un problema multicapa*

Feb 27 •

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Por Alexandre Mouriño Fernández.


A través de los años y los diferentes autores, no se ha podido encontrar una metodología de abordaje al planeamiento urbano completamente satisfactoria

Una vez rota la malla cartesiana y funcionalista que pretendía imponer el movimiento moderno como forma de mejorar la sociedad a través de la mejora de la ciudad, y una vez caídos todos los mandamientos corbuserianos, las nuevas generaciones representadas primeramente por el Team X sabían ya, de forma fehaciente, que ese modelo no funcionaba. Algunos pensaron que el modelo completamente antitético si lo haría, pero se equivocaban. Es de lógica pensar que si la herramienta empleada no es funcional, las respuestas deban llegar desde fuera de la misma y así fue, una periodista y activista social Jane Jacobs, dio una nueva visión, más objetiva amparada en la distancia que la separaba del mundo de la teoría y prácticas del urbanismo, pero cercana al ciudadano. Y es ese distanciamiento del ciudadano, ese afán de soluciones universales de motu propio lo que hizo que muchos urbanistas no supieran entender el problema.

Ya en 1972, Lefebvre comprendía la magnitud del problema al señalar la complejidad de encontrar un método apropiado para el análisis de los espacios urbanos, ya que se daba un conflicto entre sistematizaciones reductoras, subsistemas y códigos parciales.



Con todo esto, movimientos como la Internacional Situacionista entendieron las diferentes capas del problema, proponiendo en última instancia modificar la primera de ellas que en ese momento era el poder político y económico, pero conscientes de que pequeñas acciones eran tanto o más resolutorias que grandes intentos integradores.

No existe una respuesta ni única ni universal al problema de uso y creación del espacio urbano. Su complejidad es paralela a la complejidad del ser humano (aquí entrarían ramas de la ciencia como la antropología, psicología o la sociología) por cada persona una ciudad, si pedimos a mil personas que diseñen su entorno urbano ideal recibiremos a cambio otros mil diseños diferentes, por que las necesidades, sueños y anhelos de cada persona son divergentes de otra.

Lo que si tendremos con esos mil diseños, serán muchas pequeñas coincidencias, y si conseguimos un millón de diseños, tendremos un mayor número de estas coincidencias, y es esto y no otra cosa lo que el urbanista puede emplear como herramienta para trabajar. Salir de su despacho y querer saber, hablar con la gente para la que va a proyectar e intentar descubrir dentro de la heterogeneidad cuales son los patrones que se repiten y es solo en eso en lo que se puede apoyar, en patrones de repetición.



Pero esto no debe ser sorpresivo en la arquitectura vernácula así se hacía, los patrones los daba el tiempo, la experiencia, el aprovechamiento de la suma repetitiva de aciertos y la desestimación de los errores. Patrones -los Patterns de Christopher Alexander-.

El urbanismo debe encaminarse (y lo está haciendo) en la búsqueda de herramientas para identificar esos patrones, pero no solo desde un punto de vista físico, si no contando con la colaboración del ciudadano, una suerte de «Ciudad Autogestionada» replicante de sí misma a través de las necesidades concretas del ciudadano, en la que la economía y la política sean herramientas a su servicio y no al revés.

En urbanismo no hay tallas, no hay ciudades XL, X, L, M, S, XS... cada persona tiene una talla específica, la elección de una concreta agradará a unas pocas y disgustará a una mayoría, por eso siguiendo con la metáfora de la prenda, la ciudad debería de tener una única talla, ser elástica, moldeable, adaptable y camaleónica.

Para estos «Tiempos líquidos» como refería Zygmunt Bauman, se requiere de una «Urbanística líquida». 


Be water!
 

* Este artículo es una versión revisada y adaptada de «La encrucijada urbana actual», publicado originalmente en el tumblr Architecture inside me.


Alexandre Mouriño es licenciado en Arquitectura por la Escuela Superior Gallaecia - Portugal.



Créditos de las imágenes:
Imagen 1: Maqueta de «La Ville radieuse» de Le Corbusier (fuente: http://architizer.com/)
Imagen 2: Imagen del Team X, tomada el CIAM de 1959 (fuente: http://anguloarquitectos.com/)
Imagen 3: Zygmunt Bauman (fuente: www.kulturchefen.se)
Imagen 4: High Line de Nueva York (fuente: www.fabalista.com)

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