Facebook (III): Méritos y conectividad no son sinónimos.

May 4 •

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Supongo que respecto a lo que voy a centrar mi atención en este post, ya lo han pasado en los Estados Unidos, incluso les parecerá normal, cotidiano… pero, para lo que en principio servía o, pensaba que servía Facebook, una red social, ya no lo es (solamente).

Por allí, me contó en una ocasión Alfredo Romeo, la popularidad en los institutos se cuentan ya por el número de amigos o enlaces en el Messenger, supongo que ahora lo mismo da poner en lugar de Messenger, Facebook, ya que es una herramienta mucho más avanzada y completa; hay quien la llama “el Google del futuro”. Ahora, todo empieza a ser datable y medible, incluso conceptos abstractos como el de la “popularidad”, por lo tanto, resulta evidente que algunos miembros de Facebook sean conscientes de que a mayor número de amigos, mayor/mejor conectividad, mayor/mejor visibilidad en la red y, consecuentemente mayor capacidad de promoción de sus actividades, ya sean: profesionales, culturales, sociales…

Una vez que rompí la barrera del “agregar amigo” con personas que no he conocido personalmente, que muy probablemente no las conoceré en toda mi vida y con las que tampoco mantengo una relación epistolar… todo vale?, pregunto. En la últimas semanas he tenido una gran cantidad de “solicitudes de amistad”, que tienen como pivote dos o tres identidades, fundamentalmente, personas o empresas que se dedican a tejer una amplia red alrededor suya y entorno a los “suyos”. A su vez los nuevos amigos pueden convertirse en nuevo pivotes para nuevas amistades, una cadena que puede convertirse en interminablemente poco escrupulosa.

Lo que en principio puede resultar un interesante reflejo de lo que la web 2.0 nos ofrece, entre otras muchísimas más cosas, está empezando a irritarme de alguna forma. Todas estos nuevos amigos, estudios, asociaciones o empresas, nos tienen a nuestro alcance, sospecho, para el único propósito de hacernos trabajar como los anuncios en la televisión ya sabemos nos hacen, aportándonos una información o mensaje que en ocasiones puede resultar poco útil, fútil, innecesario, vacío… o ¿no? Ellos también nos observan, nos leen, nos estudian, comentan en nuestros enlaces, en la producción de información propia (que por cierto no añadimos deliberadamente en sus páginas de perfil)…? pregunto.

Por otra parte, en cuanto a esos pivotes de amistad, resultan curiosas sus “enormes burbujas de amistad”. Recupero el pensamiento útil de aquellas etiquetas del Boletín de Scalae, redactado por Félix Arranz, en como el etiquetado no resulta más que una forma de desvirtuar el ejercicio de nuestra profesión cuando lo que etiquetas es simplemente a ti mismo, sin producción propia, sin trabajo, “la autopromoción hueca”… quizás manifestada en estos casos concretos por un exagerado número de amigos y por el fenómeno fan, a grupos o páginas webs enlazadas desde Facebook; amigos, otras identidades, que probablemente han decidido ser simplemente “amables”, pero no interesados en el “producto ofertado”.

Si tan buena es la capacidad de estar conectado a un gran número de profesionales interesados en tu trabajo, como de malo es, estar conectado a un gran número de identidades, sin más mérito profesional que el de una fuerte inversión de tiempo y energía para estar conectado… ?, pregunto.

Mientras tanto en mi perfil pone: "Cuando alguien me elige como amigo... me gusta saber porqué." Y sigo sin recibir respuestas.

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