España, el país donde hay más AVE y donde menos se utiliza

Mar 25 •

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El despilfarro del AVE español es famoso ya en el mundo entero, que contempla con estupor como un país endeudado hasta las cejas y con unas carencias sociales evidentes, es capaz de tener una línea de Alta Velocidad de 3.000 km (solo superada por China), cuando, además, el promedio de viajeros es insuficiente y solo genera más perdidas en todo su trazado. Solo hay que hacer la cuenta de 18 millones de media por km construido. Para más inri se ha arruinado el ferrocarril tradicional para cortas o medias distancias que era el más utilizado por la población en general e, incluso, las nuevas líneas no permiten por su configuración el transporte de mercancías, con lo que la inutilidad y el abuso estaba garantizado de antemano. Hecho ya este despropósito irracional, los altos cargos políticos no han sido siquiera juzgados por el mayor delito público ocurrido en el país y, según parece, van a irse 'de rositas' tras las enormes pérdidas dejadas para la ciudadanía.
"EXPANSIÓN* : España se ha convertido en un gigante global en el tren de alta velocidad. Algo más de veinte años después de que se pusiera en marcha la primera línea de AVE -la que une Madrid y Sevilla y que arrancó en 1992-, el país ha escalado hasta la cima de las potencias mundiales en este tipo de transporte. España no fue el primero (Japón inauguró su primera ruta en 1964, y Francia en 1981), pero sí es uno de los países que más ha acelerado.

España cuenta actualmente con +2.500 kilómetros de vías de ferrocarril de alta velocidad, lo que nos convierte en el segundo país del mundo con una red más extensa en términos absolutos (sólo por detrás de los 11.000 kilómetros con que cuenta China, el país de las magnitudes siempre desproporcionadas), según los datos de la Unión Internacional del Ferrocarril (UIC).

Sin embargo, en términos relativos, poniendo en relación la extensión de la red y la población del país (una ponderación comúnmente utilizada por los expertos en la materia para calibrar mejor las magnitudes), España es líder global indiscutible con 54 kilómetros de vías de alta velocidad por cada millón de habitantes. Francia, con 31 kilómetros por millón de ciudadanos; Bélgica, con 19; y Japón, con 16, nos siguen... de lejos. Y la tan populosa China, con sus más de 1.300 millones de habitantes, se hunde hasta la parte baja de este ranking, con sólo 8 kilómetros de alta velocidad por cada millón de personas.

Contabilizando los kilómetros de red ahora en construcción, el liderazgo de España en términos relativos se refuerza. Está previsto que la red de alta velocidad española sume en los próximos años unos 1.200 kilómetros más, hasta un total de 3.700 kilómetros (la red china escalará hasta los 14.600 kilómetros, por otro lado). Con la nueva dotación, la ratio española crecerá hasta 79 kilómetros por millón de habitantes de España, abriendo una mayor brecha con Francia (43), Japón (23), Bélgica (19) o Alemania (18).

Mucho AVE, poco uso

"España destaca por su liderazgo en dotación de infraestructura una vez corregida por población, lo que contrasta con el escaso uso de la misma, muy por debajo del resto de redes de alta velocidad" internacionales, según destacan Daniel Albalate y Germà Bel, profesores de la Universidad de Barcelona, en un estudio para la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) sobre el desarrollo de la alta velocidad en el mundo y sus efectos. "La implantación de una infraestructura no implica necesariamente su uso, por lo que los países con mayor dotación pueden no ser los que tienen un mayor número de pasajeros". Y ése es precisamente el caso de España.

El AVE español transportó el año pasado algo más de 29 millones de pasajeros, un 14% más que en el ejercicio anterior. Un registro que le coloca a años luz de los más de 420 millones de usuarios de la alta velocidad china o los 330 millones de pasajeros de Japón (en ambos casos, con datos de 2012). Los datos de España son pobres en términos absolutos, pero también en términos relativos. El AVE de España cuenta con poco más de 11.500 pasajeros por cada kilómetro de vía operativo. Muy por detrás de los 158.121 pasajeros por kilómetro de Japón, los 132.000 de Corea del Sur, los 106.000 de Taiwán o los 61.400 de Francia.

Rentabilidad

Con estos datos, la alta velocidad española está, claro, lejos de la rentabilidad. Algo que no es exclusivo del AVE nacional, ya que según los expertos de Fedea en todo el mundo sólo han conseguido ser claramente rentables las líneas entre Tokio y Osaka, y entre París y Lyon. Y más recientemente, pero de manera mucho más modesta, también la ruta china entre Jian y Quingdao.

"La tecnología de alta velocidad ferroviaria es extremadamente exigente en costes, lo que exige unas densidades de demanda muy elevadas para que esta inversión genere beneficios sociales. Aún más, si tenemos en cuenta su escaso impacto sobre la actividad económica agregada, sus efectos centralizadores en el sector servicios, el potencial de degradación de la oferta convencional de ferrocarril, y los efectos perjudiciales en el ámbito de la cohesión territorial y la equidad personal", sentencian los profesores Albalate y Bel.

Según los expertos, la inversión en alta velocidad puede llegar a ser rentable en corredores de media distancia entre áreas metropolitanas muy pobladas, que sufren un problema de congestión en sus comunicaciones, y con una demanda potencial realmente elevada. Sin embargo, "en la práctica se ha tendido a extender las redes mucho más allá de lo que hubiese sido razonable, con resultados económicos y sociales precarios, que están muy lejos de ser compensados por beneficios extraeconómicos de los que no existe evidencia".

Y en este contexto, "el caso español es especialmente extremo, constituyendo un modelo de política equivocada, puesto que ha dado lugar a la red de alta velocidad más extensa del mundo en términos relativos (y la segunda en términos absolutos, con los niveles de demanda más bajos entre todos los países en que se ha implantado".

No obstante, los expertos de Fedea apuntan que España se encuentra entre los países en que la construcción de las líneas soportan costes más bajos, con una inversión media necesaria de 18 millones de euros por cada kilómetro de vía. Sin embargo, en el informa se subraya que en esta cifra no se incluye los costes de construir las estaciones del trayecto ni las indemnizaciones por expropiaciones.

Sólo China presenta un importe más ajustado que el español (con entre 6 y 17 millones de euros por kilómetro, según las líneas). Muy lejos se sitúan los países que se encuentran entre los que afrontan costes más elevados, como Italia, con 61 millones de euros por kilómetro; Japón, con 53 millones; o Corea, con 42 millones.


* ExPansión - David Page - 9.3.15
Foto: AVE no, Tren sí - ecologistasenaccion.org



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