Diseño colaborativo de proyectos urbanos, más allá de votarlo todo

Abr 20 •

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Ciudadanos, profesionales, agentes públicos y privados nos encontramos actualmente con la posibilidad de participar en los proyectos que transformarán nuestras ciudades. Esta eclosión de procesos, en los que se permite al ciudadano implicarse en la toma de decisiones, ha desatado posicionamientos encontrados y, en algunos casos, dudas sobre si tan solo se trata de pedir el voto popular para eludir responsabilidades profesionales.

Desde nuestra práctica profesional nos hacemos eco de esta situación, que entendemos que en muchos casos está siendo propiciada por procesos participativos abiertos que resultan poco útiles o enriquecedores ante los ojos críticos. Por ello consideramos este momento clave para argumentar la importancia de incluir a los usuarios en el diseño del espacio público y debatir modelos de participación eficaces y que demuestren su capacidad para enriquecer la visión técnica y, en definitiva, mejorar las condiciones de nuestro hábitat.

Queremos exponer planteamientos y estrategias alternativas que permitan a las administraciones públicas competentes evaluar la importancia que supone el «cómo» a la hora de integrar la participación en los proyectos públicos, al tiempo que aclarar los objetivos que se persiguen con ello, que como decimos, van más allá de votarlo todo.

El objetivo prioritario de los proyectos urbanos pasa por generar entornos con las mejores condiciones de habitabilidad en todas sus dimensiones. Y este objetivo no es alcanzable sin la participación ciudadana. Porque, gracias a la implicación de los usuarios, se consigue que la población reconozca los proyectos urbanos como propios, generando entornos con gran actividad, cuidados y mantenidos donde conviven con afinidad diversos usos y colectivos. Además la participación enriquece el proyecto ya que ofrece un análisis cualitativo del espacio, permitiendo conectar intereses comunes, detectar problemáticas o propuestas que, de modo aislado, el profesional podría obviar.


¿Qué modelos de participación barajamos para diseñar proyectos urbanos?

Atendiendo a los objetivos que se persiguen con la participación, y conociendo que un proyecto urbano, de espacio público, se compone de un diagnóstico previo, una propuesta de intervención y finalmente la ejecución, consideramos que un sistema de participación será exitoso si es, aunque con matices según su contexto, un planteamiento principalmente colectivo, procesual e informado:
  • Un modelo de participación colectiva que fomente la cohesión en torno al espacio público y trate de evitar posicionamientos enfrentados que deriven en problemas de convivencia futura. Un modelo en el que poder participar tanto colectiva como individualmente con el fin de construir opiniones y propuestas comunes, siempre a partir de los diagnósticos técnicos y de la suma de opiniones recogidas entre la población.
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  • Un modelo de participación procesual, ya que el diseño del espacio público no es una acción puntual sino un proceso que se concreta en diferentes fases a través de las cuales el proyecto se transforma. La participación debe acompañar dicho proceso, ya que relegarla a tan sólo una de las fases debilita el nivel de implicación y de satisfacción final de la población, dando lugar a una participación poco eficaz en la consecución de sus objetivos. Además, en proyectos de gran escala se requerirán soluciones temporales compartidas con la ciudadanía que generen un espacio público activo desde el inicio hasta la resolución final del proyecto.
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  • Un modelo de participación informada, ya que la complejidad del espacio público requiere de profesionales que analicen sus problemáticas, aporten soluciones con valor añadido y generen pedagogía en cuanto a la sostenibilidad de los proyectos. Un modelo de participación en el que el usuario aporta sus percepciones pero las contrasta con las problemáticas planteadas en los estudios técnicos y valora la importancia de las mismas.
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¿Cómo integrar este modelo en los concursos de arquitectura?

Hasta la fecha, los proyectos de espacio público se han llevado a cabo través de concursos abiertos o por invitación en los que se pedía a los profesionales exclusivamente soluciones de diseño para estos espacios y, a través de un jurado, se seleccionaba la mejor propuesta. Entendido este modelo como punto de partida, planteamos alternativas que permitan incorporar procesos colaborativos con los principios descritos, con el objetivo último de enriquecer los proyectos conservando los valores de libre concurrencia que otorgan los concursos públicos.

Proponemos dos supuestos a grandes rasgos para abrir el debate. Ambos pueden adaptarse a proyectos de escala de barrio o escala ciudad, tan sólo variará el alcance y los canales de la participación en las fases de diagnóstico, propuesta y ejecución, en función de la magnitud de la intervención, los intereses de la ciudadanía y del equipo político.
  1. Un concurso público en el que se solicite una propuesta para desarrollar participativamente el diseño de un espacio público. Las bases del concurso exigen que la oferta integre un proceso de participación durante toda la elaboración del proyecto: diagnóstico, propuesta y ejecución.

    Se trata pues de un concurso en el que las bases solicitan una metodología de trabajo integral y participativo, un análisis inicial del ámbito y un prediseño de alternativas de intervención.

    El equipo adjudicatario sería el que ofertase la mejora propuesta técnica y económica y correrá a su cargo el desarrollo integral del proyecto de modo participado.
  2.  
  3. Un concurso público en el que solicitar soluciones de diseño para un espacio público en base a un programa participado de necesidades (elaborado previamente) en el que además se requiere de una memoria técnica con la metodología para desarrollar la ejecución del proyecto de modo abierto, transparente y participativo.

    El equipo adjudicatario sería seleccionado, por ejemplo, combinando tres criterios: la elección de un jurado según la calidad afinidad con el programa participado de la propuesta de diseño, la puntuación de la mejor propuesta metodológica y la oferta económica más ventajosa.


Podemos referirnos al planteamiento del concurso urbano de la Plaza de Les Glòries como un caso de estudio a este respecto. El concurso integra unas bases desarrolladas contando con agentes sociales, y estas exigen un proceso de participación ciudadana al ganador del concurso para concretar la propuesta presentada. Se trata pues de un planteamiento que posibilita hacer espacio público con los usuarios, donde las virtudes del proceso participado para la redacción del proyecto han sido responsabilidad del Ayuntamiento, y por su parte la ejecución participativa del proyecto dependerá del el equipo ganador del concurso junto al Ayuntamiento de Barcelona. Este sería un caso real sobre el cual valorar la eficiencia del planteamiento.



Créditos de las imágenes:
Imagen 01: Análisis del espacio público del Parque JH de Torrelodones (fuente: Paisaje Transversal)
Imagen 02: Esquema del proceso aplicado en el Parque JH (fuente: Paisaje Transversal)
Imagen 03: Propuesta de eje universal de accesibilidad en el barrio Virgen de Begoña (fuente: Paisaje Transversal)

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