12 millones para poder esquiar en un secarral de Valladolid

Ago 26 •

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Como suele ocurrir, las desgracias nunca vienen solas, y ha tenido que ser en el municipio vallisoletano de Tordesillas, famoso ya por la crueldad de su 'festejo' del Toro de la Vega, donde se ha desarrollado este nuevo atentado urbanístico, un despilfarro inútil y delictivo, por la construcción de una pista de esquí en plena meseta castellana, en un secarral donde no hay nada más que la intención de dar un nuevo pelotazo y sacar adelante un proyecto sin pies ni cabeza. Hay que decir que la 'genial idea' sale de las filas de la Diputación provincial, gobernada por el PP, y gracias a un gobierno municipal del mismo signo político, aunque se hayan ido turnando en el ayuntamiento los 2 principales partidos. Además, el lugar elegido para la realización de este complejo imposible son unos terrenos que, previamente, habían sido quemados, arrasando el poco arbolado existente en la zona. Es decir, al delito urbanístico hay que sumar el medioambiental. Mientra tanto, 8 años después, el proyecto sigue paralizado por la justicia y los culpables de la Diputación siguen en sus poltronas, como siempre.
"PEDRO SIMÓN* : En 1935, el fotógrafo Walker Evans recibió el encargo del Gobierno de Estados Unidos de retratar los estragos generados por la Gran Depresión en la América profunda. La misión del artista escondía una trampa del político: con aquellas imágenes, el gabinete de Roosevelt quería demostrarle al ciudadano que vivía en las grandes ciudades por qué pagaba tantos impuestos. Alberto di Lolli no tiene el flequillo del periodista de Misuri, ni su Leica. Pero sí ese don de los que lo ven todo claro con solo cerrar los ojos.

Un día de 2014 abrió el maletero de su Nissan, metió su equipo fotográfico, arroz, pasta, galletas, una pequeña bombona de camping-gas, latas de conservas, una colchoneta plegable y se hizo 8.000 kilómetros para documentar la España del despilfarro, ese corte de mangas ético y estético que -en una cuneta, en mitad de un erial o a la entrada de un pueblo- nos ha dejado la crisis.

El resultado de este viaje iniciático por Derrochistán es una road movie del dispendio voraz. Como tantas otras veces, el que escribe (un servidor) ha ido detrás del que mira.

¿Puede construirse una pista de esquí seco de 12 millones de euros en Villavieja del Cerro -una pedanía castellana de menos de 100 habitantes- para que lleve ocho años sin uso? Puede.

¿Puede levantarse una ciudad del medio ambiente de 500 hectáreas y por 50 millones de forma ilegal en una zona inundable para que hoy sea un lugar fantasma? Puede.

¿Puede concebirse un Parque de la Relajación por valor de millón y medio de euros para que el único edificio construido de los tres previstos termine abandonado, ocupado por personas sin hogar y pasto de las llamas? Puede.

¿Pueden invertirse 10 millones en un acuario sin peces -sin rubor- y llamarlo Parque del Mar?

Todo se pudo en los felices años del hormigón y del ladrillo. Todo se pudo con el dinero público en el tiovivo de comisionistas y conseguidores. Todo se pudo: del verbo poder.

Hemos puesto el foco en el pintoresquismo más que en el mamotreto conocido. Enfocando al fósil de la arquitectura, pero dando voz a la gente que vivió desde cerca el proceso de putrefacción. Siguiendo un mapa sin preguntar por el signo político del responsable del desaguisado hasta que nos íbamos.

El resultado es un país que vivió por encima de sus imposibilidades, un viaje que enfada muchísimo, acaso la frase de Juan Cueto: "Cuando el fracaso se mide por el paro, es lógico que el triunfo se anuncie por el despilfarro".

Sucede en el país con más aeropuertos, kilómetros de alta velocidad y autopistas de toda Europa.

Sucede piel adentro.

En La Foz, un poco antes de Tarna (Asturias), donde un día vieron un ejemplar de urogallo y los políticos decidieron levantarle un museo que costó 677.000 euros, una paisana sostenida sobre unas madreñas nos puso en la pista de todo.

Media España se tambalea, sí. Pero Jesusa permanece apoyada en lo único seguro: una vara.

- Es muy importante que esto se sepa, eh, porque nos están quitando la vida y no nos damos cuenta.

Arrancamos.

La pista del delito

Desde la calle del Medio se ve la lengua blanca bajando por la loma como si fuera a merendarse el pueblo.

Desde la calle Humilladero se observa el complejo en todo lo alto, rajando la mejilla de la colina, como una cicatriz a punta de arquitecto.

Y allá donde mires te imaginas lo que esto iba a ser con sólo cerrar los ojos: 40.000 visitantes en la primera temporada, decían, 45.000 la segunda, 50.000 la tercera. Ya.

Así un año tras otro, como un alud de dinero blanco. Hasta ver desfilar por aquí a seis o siete Camp Nou en un pueblo de menos de 100 habitantes.

La pista de esquí seco que no será se plantificó en un pedanía de Tordesillas donde ni siquiera hay bar, ni colmado, ni futuro. Pero sí un montón de vidas más o menos roturadas por la crisis. Que si María, madre en paro, hija de tipógrafo, que vive gracias a una ayuda de 400 euros al mes. Que si un hortelano medio ciego que no atina con los tomates. Que si una casa rural quebrada. Que si unos niños que nunca estuvieron: el parque infantil oxidado y el cuento de la lechera de los 12 millones de euros.

- Fotos se han hecho de cojones.

- ¿Cómo dice?

- Los políticos, digo. Venían, se hacían la foto y se iban.

Nos lo cuenta Pedro mientras descarga un aguacero de verano (66 años y 40 viniendo al pueblo), quien nos da refugio apresurado bajo el toldo de su patio y señala al Complejo Aventura Meseta Ski. Ése iba a ser su nombre: complejo, aventura, meseta y esquí. No es mal resumen.

- Entra que te mojas. ¿Lo ves desde aquí?

- Sí.

- A la gente del pueblo le pareció bien. Pero el caso es que a mí me jodía. Dirás que por qué. Me quitaban la intimidad. Fíjate, desde ahí arriba me verían en el patio en calzoncillos.

Ahí arriba lo vemos, sí. Desde todos los ángulos posibles.

Desde un lado: la obra fue pagada con dinero público por la Diputación Provincial de Valladolid.

Desde el otro: lo que empezó costando 4,7 millones ha terminado costando 12.

Desde más allá: el proyecto iba a incorporar una cafetería-restaurante (tomen nota: y una tienda de artículos deportivos, y un aparcamiento para 100 vehículos, y una pista de hielo, y un campamento infantil, y rutas a caballo, y la biblia en verso), una meca a la que mandar escolares de toda la provincia para dinamizar la comarca de forma vigorosa.

Desde más acá: la construcción se hizo ilegalmente sobre un monte quemado.

Desde el punto final: el Constitucional escuchó a los ecologistas antes que al dinero. No habría esquí en Villavieja.

Y cuando Pedro termine con su chaparrón de datos -detalle arriba, detalle abajo-, ya habrá dejado de llover.

Aquí se mojaron todos haciendo cuentas, en esa lluvia fina de euros que iba a ser el invento.

Ya ven hoy: la pista de esquí seco como un tatuaje que no puedes quitarte por mucho que te frotes. La pista como un recordatorio amargo. La pista como un monumento al despilfarro. La pista como una broma.

María -la hija de tipógrafo, esposa de un técnico de mantenimiento desempleado, vecina ocasional del pueblo, madre y encuestadora de Sofres en paro- lo dice de otra manera: "No sé si se lo han llevado unos políticos u otros. Da igual. Ha sido alguien que supuestamente debería de trabajar para ti y para mí pero que vive divinamente. Mi padre siempre decía una cosa: que medio mundo se levanta con la picha tiesa para joder al otro medio".

Hay un conejo que corre despavorido al oír el motor del Nissan. En una de cada cinco casas nadie abre la puerta (porque no hay nadie, porque no se fían, porque es la hora de la siesta, porque no quieren hablar del esquí seco). El telesilla de la pista se balancea como un ahorcado moviendo a compasión.

La pista de esquí lo ha sepultado todo. No sólo en el sentido metafórico del verbo sepultar, sino también en su acepción más literal.

Se llamaba Raúl Rodrigo, tenía 23 años, trabajaba en la construcción del complejo, era uno de los chicos de Villavieja del Cerro y había decidido quedarse aquí, a la sombra del tótem de plástico y hormigón. "Era 29 de enero de 2007. Bajó a una zanja. Hubo un corrimiento de tierras. Y se le vino todo encima. Quedó enterrado vivo bajo cuatro metros de tierra. Era mi hermano".

Lo de menos es que la familia se esté arruinando con la casa rural que levantaron y que estaría llena de esquiadores futuros. Lo de menos son los inviernos sin nieve. Porque la ausencia de Raúl lo llena todo.

Y la pista.

Julita es la madre del chico enterrado vivo. De cuando en cuando suspira: "Maldita la hora. Maldita la hora en que se hizo esto".

COMPLEJO DE OCIO MESETA SKI

COSTE: 12 millones de euros. COMIENZO DE LAS OBRAS: Octubre de 2006. DESARROLLO: La Diputación de Valladolid (PP) gastó dinero público en un complejo que inicialmente iba a tener 9.500 metros cuadrados y estaría dotado de dos pistas destinadas a la práctica del esquí (de material deslizante 'snowflex') y otras instalaciones. Las obras se paralizaron cuando los ecologistas denunciaron que se hacían sobre una zona de monte quemado, un delito medioambiental. En 2010, las Cortes de Castilla y León hicieron una ley 'ad hoc' para sacar el proyecto adelante. Pero fue en vano. SITUACIÓN ACTUAL: Paralizado por el Tribunal Constitucional, el complejo permanece cerrado y vigilado.

PISTA DE ESQUÍ SECO DE VILLAVIEJA 12.000.000INACTIVA. DECLARADA ILEGAL POR EL TC

VALLADOLID. Iba a nevar dinero a espuertas, la pista de esquí seco recibiría 40.000 visitas en el primer año, el proyecto revitalizaría la zona y los vecinos del secarral castellano que es Villavieja del Cerro (100 habitantes) cantarían las bondades del proyecto con el mismo júbilo que lo hacían los paisanos de Villar del Río en 'Bienvenido, Mister Marshall'. Ocho años después de aquella ensoñación cocinada en plena burbuja, el pueblo despierta cada mañana para ver sus heridas. Allí mismo. No hay nieve seca posible. No hay dinero. No hay futuro en la comarca.


* El Mundo - PS - 25.8.2014
Foto: Tordesillas (Valladolid), pista de esquí anulada por la justicia - Alberto di Lolli


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