¿Terminar la casa por el tejado?

Oct 27 • Arquitectura • 2348 Views • 1 comentario en ¿Terminar la casa por el tejado?

¿Recuerdan lo que pasaba en el mundillo de la arquitectura española allá por 1998?

Uno de los edificios de moda era el recién construido Palacio de Congresos de Valencia, proyecto de Norman Foster. Se trataba de una de las construcciones que, junto a las ya célebres de Santiago Calatrava, ponían a la ciudad mediterránea en primera línea de la arquitectura internacional.
El proyecto de Foster se caracterizaba, entre otras cosas, por la rotundidad del gesto de su enorme cubierta en forma de concha, o algo así. Dicha cubierta adquiría un papel claramente protagonista en la imagen del edificio.
Diez años después el remate del Palacio de Congresos sigue dando que hablar. Y es que el Ayuntamiento de Valencia, para celebrar la primera década del edificio, y siguiendo las modas actuales de incorporación de las energías renovables, la lucha contra el cambio climático y el desarrollo sostenible, ha decidido reinterpretar la impresionante cubierta del edificio como un enorme captador de energía, transformando así su superficie en un mosaico de paneles solares fotovoltaicos.

A partir de esta decisión inicial el proceso de la obra comenzó deshaciendo lo hecho diez años atrás: retirar las larguísimas planchas de aluminio y zinc que formaban la capa más externa de la cubierta. Se trataba de realizar esta operación con sumo cuidado, porque la intención era recuperar dichas piezas para reciclarlas posteriormente. Esta es la tendencia actual del sector, conscientes de que sólo se pueden presentar los productos a base de aluminio como ambientalmente sostenibles si la mayor parte de la materia para fabricarlos procede del reciclaje y no de nuevas extracciones y procesos de fabricación con enormes consumos de energía.

El segundo paso, evidentemente, ha consistido en instalar la superficie de paneles solares, para completar así la imagen deseada de edificio optimizado: contenedor de actividades sociales y generador de energía. Todo en uno.
A la hora de evaluar todo este proceso sería conveniente tomar en consideración un par cuestiones que básicamente se resumen de la siguiente manera: Partiendo de la idea de la búsqueda de la sostenibilidad como motor de la actuación, ¿qué era más sostenible, dejar la cubierta como estaba o iniciar un doble proceso de desmontar + volver a hacer obra, con el consiguiente consumo de recursos y generación de residuos que ello supone? La respuesta a tal pregunta parece depender de una “simple” comparación. Se trata de saber si el evidente consumo de recursos efectuado en la obra que se acaba de exponer se acabará compensando con el ahorro futuro derivado de la captación de energía mediante de los paneles solares. Eso sí, teniendo en cuenta que la orientación de los mismos no es la perfecta, puesto que se trata de una cubierta curva, y por definición no todos los paneles pueden estar orientados de manera óptima al mismo tiempo. Además, parece ser que algunas de las piezas solares instaladas son meramente estéticas, debido al lugar que ocupan en la cubierta, y van a estar desconectadas.

No es fácil sacar una conclusión de todo esto, al menos por el momento. Se presenta como fundamental el proceso de monitorización, de medición continua de la captación real de la nueva cubierta. Cualquier arquitectura que se quiera declarar como sostenible debe incorporar estos procesos de evaluación. Si no existe cuantificación y rigor, no puede haber mejora de modelos y autocrítica, o simplemente no será posible conocer si la finalidad que se pretendía se ha alcanzado, o si por el contrario se han consumido todavía más recursos, yendo en contra de nuestras buenas intenciones. No podemos quedarnos en la imagen, en la estética de lo sostenible, porque lo “sostenible” si no funciona, si no es ético, pierde todo su significado y se convierte en una excusa más para consumir nuevos productos.

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One Response to ¿Terminar la casa por el tejado?

  1. J. A. dice:

    Veamos: se supone que si se ha fundamentado esa reforma en la «incorporación de las energías renovables, la lucha contra el cambio climático y el desarrollo sostenible», pues el estudio correspondiente que lo justificara debería estar incluído en el Proyecto o en algun lado.
    Vamos, digo yo…

    Aunque, para ser sincero, creo que estamos viviendo una época en la que, en particular, los políticos hacen lo que le sale de las narices. Y, en general, cualquier negociado se disfraza agregando en su título «por el desarrollo sostenible», «por la paz en el mundo», «por la conservación de la Naturaleza», «por la solidaridad con el tercer mundo», etc. etc. etc.

    En fin …

    Atentamente
    Jodio Albañil

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